viernes, 27 de noviembre de 2009

LA CONFERENCIA DE HOY.


Hola a todos los suscriptores de este Boletin.
En esta ocasión te dejo la primicia de la Conferencia que en el día de hoy 27 de noviembre tuve el honor de dar en Internet gracias a Miguel Michelena y Paty Flores, "7 herramientas para vivir tu máximo potencial".

Mil gracias a todos.

Si quieres acceder a ella PINCHA AQUI.

Soy Paco Morales.
Haz que cada dia cuente. Éxitos.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

7 HERRAMIENTAS PARA VIVIR TU MÁXIMO POTENCIAL.


Te invito a mi conferencia on-line el próximo viernes de forma gratuita, registrate en el enlace que te dejo abajo, busca el horario segun tu pais y dejame que te enseñe las 7 herramientas para que puedas vivir tu máximo potencial en tu camino hacia el éxito con las que podrás empezar a marcar la diferencia en tu vida.

PARA REGISTRARSE A LA CONFERENCIA PINCHA AQUI

domingo, 22 de noviembre de 2009

TODO ES MENTE: Lo físico solo una ilusión.


Esta semana te dejo un video, para combinar lectura con visualización también. Aunque tendrás que leer ya que tiene subtítulos.

Disfrutalo.

Soy Paco Morales.
Haz que cada día cuente. Éxitos.

lunes, 16 de noviembre de 2009

GRUPO COACHING EN ACCIÓN.


Estimados suscriptores de este Boletin, quiero compartir con vosotros y a la vez invitaros a que formeis parte de este Grupo que ha sido creado como complemento en nuestro camino hacia el Éxito, y para que entre todos podamos compartir muchas cosas.

Gracias a mi amiga Cindy Solano, de Colombia, que ha sido mi  inspiración para crear el grupo. Gracias a ella se despertó una idea de hace algún tiempo y que hoy se ha materializado en lo que te presento.

Quisiera mencionar también aqui a Angie Newman, mi coach personal, que también a ha sido fuente de inspiración, al crear en Twitter el Twettercoaching.

Te dejo el enlace para que puedas verlo y formar parte de esta comunidad, que esperamos que vaya creciendo en muy poco tiempo.

PINCHA AQUI PARA ACCEDER AL GRUPO

Soy Paco Morales.
HAz que cada día cuente. Éxitos.

domingo, 15 de noviembre de 2009

EL SIGNIFICADO DE TUS LÍMITES Y LO IRREAL DE TUS PENSAMIENTOS.


Tú vida no la hace lo que sucede, sino lo que en ti sucede ante lo que vives. Mejor dicho, lo que tú haces con lo que viviste.


No es cuestión de sólo vivir una experiencia, sino sobre todo dejarte tocar por ella. De permitir que ante lo nuevo, tus pensamientos y emociones se transformen y expandan al expandirse tu consciencia. Y desde ahí, desde tu reflexión y aprendizaje, puedas ser la siguiente mejor versión de ti mismo.

Quiero compartirte estas reflexiones con la intención de ofrecerte una manera diferente de pensar sobre tu propia vida, tu potencial, tus retos y oportunidades.

1. Tus límites actuales marcan el próximo comienzo

¿Seré capaz? ¿Tendré con qué? ¿Podré llegar?

Realmente, nunca lo sabes. Hasta que lo intentas. Y te das el chance.

Es cuando te abres a la oportunidad de descubrirte como “más” de lo que te creías, que tu grandeza se manifiesta.

Tu noción acerca de lo que eres capaz es tan sólo una pequeña idea de quien tú eres realmente.

Desafiarte a expandirte, a crecer, a dar más, a explorar, a aprender, a ir más allá… es parte de lo que te llena de vitalidad.

En cierto sentido, si no hay desafío no hay vida sino rutina.

¿Quieres sentirte lleno de vitalidad y experimentar más intensamente la conexión con tu vida? Búscate un reto. Ponte un desafío. Uno que te entusiasme y a la vez te invite—mejor aún, te seduzca—a evidenciar en carne propia la ilusión de tus límites pasados y la materialización de tu potencial.

Eso es parte del juego de la vida: atreverte a ir a donde aún no has ido; aventurarte a descubrir en ti lo que aún te falta por disfrutar de ti mismo.

Te lo ofrezco de esta manera: quien tú eres realmente, está más allá de tu zona de comodidad. Es cuando vas más allá de tus “límites”—de las creencias que hasta ahora has sostenido sobre hasta dónde “llegas” como persona—que estás honrando en la acción tu verdadero potencial.

Una cosa es quien tú crees que eres—definido por tus ideas del tipo “Yo soy…” y “Yo no soy…”—y otra es quien tú eres realmente. Date el regalo de descubrirte que estabas equivocado sobre ti… al darte el chance de sorprenderte logrando y disfrutando algo más allá de tus viejos límites.

Eso sólo lo logras cuando asumes que tus límites sólo te estaban marcando el comienzo del nuevo camino que ahora decides emprender.

2. Tú no eres tus pensamientos

Tú no eres tus pensamientos. Tú eres el que piensa.

Ante esas aseveraciones sencillas, surge una conclusión liberadora:

Si yo no soy mis pensamientos sino el que pienso, significa entonces que puedo escoger pensamientos diferentes si aquellos con los que me encuentro… ¡no me gustan!

No sé si llegas a captar la trascendencia de esa idea: todo aquello por lo que tú te hayas podido sentir mal, por lo que te hayas podido limitar, por lo que hayas quizá menospreciado tu valía y potencial, no son más que pensamientos.

Ellos, per se, no tienen solidez. Lo que los hace sólidos y reales, lo que les da fuerza y termina convirtiéndolos en “tu verdad”, es tu energía puesta en ellos.

Me explico:

Lo que le da poder a tus pensamientos es la atención que pones sobre ellos. Es, en otras palabras, si te los tomas en serio.

Experiméntate como el observador de tus pensamientos; tu eres el pensador y algo diferente de ti son tus pensamientos.

Reflexiona lo siguiente:

¿Qué sería de ti si tus pensamientos limitantes y negativos… ¡te los tomaras en broma!?

Tú no eres tus pensamientos. Mas te conviertes en aquellos pensamientos a los que les das energía, a los que les prestas atención y asumes como “verdaderos”.

Date cuenta que el convertir un pensamiento en “verdadero” o cierto, en una suerte de hecho, es algo que viene después del pensamiento. Es una elección. Una que quizá hicimos hace ya mucho tiempo. Tanto así que ahora el pensamiento parece ser “la verdad” por sí mismo, y no porque hemos sido nosotros quienes le hemos dado esa característica.

Si alguna vez lo hicimos—darle característica “esto es un hecho” a un pensamiento—implica que esa fuerza, esa certeza, no está en el pensamiento sino en el pensador.

Ese eres tú. Significa que tú, ahora o en cualquier momento, puedes elegir diferente.

Desde el recordar que tú eres el pensador, puedes escoger no prestarle atención al pensamiento que de alguna manera te hace sentir mal y te resta energía.

Tus pensamientos no tienen poder por sí mismos. Lo que le da poder a tus pensamientos es la atención que pones sobre ellos. Es entonces cuando ellos se hacen “reales” para ti.

“Yo no sirvo”. “Yo no puedo”. “Yo no lo voy a lograr”. “Yo no me lo merezco”. “Eso es imposible”. “Eso no se puede”. “Yo soy demasiado viejo/lento/aburrido/joven/inexperto/ignorante/incapaz/estúpido/flojo/terco/cómodo/etc. para intentarlo”.

Esos son ejemplos de pensamientos que cierran posibilidades y se convierten en excusas para ser quien realmente puedes llegar a ser.

Pero sólo se convierten en excusas si tú lo permites. Si tú les das energía. Si les prestas atención.

La siguiente idea puede ser una de las más liberadoras:

Por el hecho que pienses algo… ¡no tienes que creértelo!

Ni siquiera porque ese pensamiento se haya repetido en tu mente por años o incluso décadas. Ahora, tú puedes elegir diferente. Puedes escoger no prestarle atención a lo que pensaste por hábito y reacción, sino escoger con intención un nuevo pensamiento que te potencie.

Se dice que la calidad de tu vida es la calidad de tus pensamientos. En realidad, tu vida pasa a ser una expresión de aquellos pensamientos a los que le das energía.

Por lo tanto, escoge conscientemente aquello a lo que le das energía. Al hacerlo, estás decidiendo lo que pasa a ser real para ti, y lo que terminará manifestándose en tu vida.

Mi invitación: vive desde la idea de que tus límites están para mostrarte el inicio de tu próxima aventura, y con la consciencia del pensador ilimitado—y no el pensamiento limitante—que en realidad eres.



Soy Paco Morales.


Haz que cada día cuente. Éxitos.

domingo, 8 de noviembre de 2009

CAMBIA LA PERSPECTIVA Y TRANSFORMA TUS EMOCIONES.


¿En dónde está tu atención? Más allá de que espero que en este momento tengas tu atención puesta en estas líneas ¿a qué le has estado prestando más atención últimamente?


En otras palabras ¿en dónde está tu enfoque?

Tu mente consciente es un tanto limitada—enormemente si la comparamos con la capacidad de tu mente inconsciente. Apenas puede procesar unos pocos datos a la vez. Esto hace que a cada instante, al enfocarte en algo—un pensamiento, una idea, una persona, una circunstancia—tú estés borrando de tu consciencia todo lo demás.

¿Acaso en este momento que estás leyendo estás consciente del latido de tu corazón? ¿De tu respiración? ¿De los ruidos que hay en el ambiente en que te encuentras? ¿De lo que no se te puede olvidar? ¿De las personas a quienes más amas? ¿Del recuerdo de lo que comiste esta mañana?

Seguramente no fue sino hasta que leíste las preguntas anteriores que de pronto tu mente tomó consciencia de esas cosas. Pero de resto, es mucho más lo que escapa de tu consciencia que aquello que entra en el “ojo” de la misma.

Es como si tu mente consciente fuera un telescopio apuntando al cielo. Miras a través de él y observas grandes cosas. Pero ¿qué es lo que en realidad ves? Con gran magnificación, apenas una ínfima porción del cielo sobre ti.

Este fenómeno de consciencia selectiva puede se tu maldición o tu bendición. Depende de cómo lo aproveches. Porque si dejas que tu enfoque se concentre, por ejemplo, en lo que no está funcionando en tu vida, adivina qué: pierdes la conexión con aquello que sí está bien.

Al contrario también funciona:

Si piensas en aquellas cosas por las que puedes estar agradecido—y te conectas con las sensaciones que esos pensamientos generan—dejas de experimentar la sensación de desgracia.

Aduéñate de tu enfoque

Tu enfoque es parte de lo que alimenta e incluso puede perpetuar determinados estados emocionales—lo que sientes también es influenciado por tus creencias y por los significados que le asignas a lo que está sucediendo, pero esto es tema para otro artículo; por ahora, enfoquémonos en la cuestión del enfoque.

Tu enfoque te empobrece o te potencia. Te apaga o te enciende. Merma tu capacidad de acción o la impulsa. Te hace sentir mal o te hace sentir bien.

Tu enfoque está bajo tu control. Puedes dirigirlo. La clave: usa preguntas que conduzcan a tu mente hacia la ruta de lo que te potencia.

Aquí van algunas preguntas potenciadoras:

¿Por qué te podrías sentir feliz en tu vida?

¿De qué te puedes sentir agradecido?

¿Cuáles son algunos logros, cualidades y decisiones de los que te puedes sentir orgulloso?

¿Qué sí puedes hacer ahora?

No es sólo una cuestión de pasar a ver el vaso medio lleno en vez de medio vacía. Es cuestión de mirar otro vaso completamente. Otro vaso que está rebosado por aquello que va a cambiar tu energía y te va a permitir conectarte con los recursos internos y externos necesarios para avanzar.

5 Pasos para reenfocar tu atención

Una forma de poner este conocimiento en práctica es la siguiente:

1. Toma consciencia de lo que sientes.

2. Date cuenta de cuál es tu enfoque—de en qué cosas te estás enfocando para sentirte como te sientes.

3. Toma conciencia de lo que has estado borrando.

4. Decide cómo te quieres sentir realmente.

5. Enfócate en lo que te potencia.

Te recomiendo que apliques estos pasos por escrito. Va a ser mucho más poderoso que simplemente hacerlo mentalmente—aun cuando es un proceso que puedes memorizar y seguir cada vez que lo necesites.

Vamos, con un ejemplo, paso por paso:

1. Toma consciencia de lo que sientes

Supongamos que te sientes un tanto deprimido y abrumado. Entonces te preguntas:

¿Cómo me siento en este momento?

Date unos segundos y luego escribe lo que sientes. En nuestro ejemplo, pueden surgir cosas como: abrumado; sin energía; decaído; sin ganas de hacer nada; queriendo irme para mi casa y encerrarme en mi cuarto.

2. Date cuenta de cuál es tu enfoque

Pregúntate lo siguiente:

¿En qué tendría que estarme enfocando para sentirme como me siento?

Siguiendo con nuestro ejemplo, podrían surgir respuestas como…

…en todo lo que tengo por hacer.

…en todo lo que no he logrado.

…en todo lo que me falta.

…en lo que “debería” estar haciendo.

…en lo que otros pueden estar pensando de mí.

…en lo que puedo perder.

…en lo que no me gusta.

…en lo que no quiero hacer.

3. Toma conciencia de lo que has estado borrando

Recuerda que tu mente consciente es selectiva. Cuando se enfoca en algo borra todo lo demás—así como la infinita extensión de cielo estrellado que dejas de ver cuando miras por el telescopio.

Por lo tanto, si te has estado enfocando en algo—y eso no contribuye a que te sientas bien y ni a que te muevas hacia adelante—significa que has estado borrando algo—factiblemente aquello en donde está el potencial para cambiar tu situación.

¿Qué he estado dejando por fuera de mi consciencia?

Simplemente, toma la lista anterior y escribe los opuestos.

Si te has enfocado en todo lo que tienes por hacer, seguramente has borrado lo que ya has completado.

Si te has enfocado en lo que otros pueden estar pensando de ti, has dejado de pensar en lo que tú quieres pensar de ti mismo.

Si te has enfocado en lo que puedes perder, estás desconectado de lo que has ganado y de lo que puedes ganar.

El objetivo de este paso es ampliar tu perspectiva y liberar tu mente de una posición inflexiblemente fijada en lo que te empobrece. La realidad es más amplia, así que ¿por qué no incluir esas cosas que te ayudan?

4. Decide cómo te quieres sentir realmente

Los pasos 1 y 2 buscan recordarte que tus emociones no se dan por casualidad, sino que surgen y se mantienen según en dónde esté, entre otras cosas, tu enfoque.

El tercer paso buscar restablecer tu sensación de elección. ¡Puedes escoger un enfoque diferente! Y ha llegado el momento de hacerlo.

¿Cómo me quiero sentir realmente?

Una tus respuestas del primer paso para clarificar cómo quieres sentirte. Es fácil: simplemente busca los opuestos.

¿Te sentías abrumado? Quizá quieras entonces sentirte en control y calmado.

¿Te sentías deprimido? Entonces declara que quieres sentirte entusiasta y activo.

5. Enfócate en lo que te potencia

Ya sabes lo que quieres. Ahora es cuestión de “desenchufarte” de lo que te mantenía sintiéndote mal y conectarte con lo que va a alimentar tus nuevas emociones.

Hazte esta pregunta:

Para sentirme como me quiero sentir ¿en qué tengo que enfocarme?

Y escribe cosas como…

…en lo que he logrado.

…en lo que he ganado.

…en lo que he aprendido.

…en lo que tengo para agradecer.

…en lo que voy a ganar.

…en lo que es realmente importante.

…en el amor que me rodea.

…en mis oportunidades.

…en lo que quiero lograr.

…en lo que me apasiona.

…en lo que quiero.

…en lo que puedo aprovechar.

…en por qué sí estoy avanzando.

…en cómo soy más de lo que era antes.

…en cómo estoy cada día más cerca.

…en aquello de lo que me puedo ocupar.

…en los recursos que sí tengo a mi disposición.

…en lo que sí está en mí hacer.

…en lo que me merezco.

…en mi visión de futuro.

Por último, escoge de tu última lista las tres ideas que sientas que más energía te dan y conviértelas a preguntas. Por ejemplo:

¿Qué oportunidades tengo ante mí?

¿Qué es lo que sí puedo hacer?

¿Cuál es mi visión de futuro?

Emplea tus tres preguntas—o si eres atrevido convierte todas tus ideas de enfoque en preguntas—como recordatorios para mantener tu enfoque en lo que te potencia. Tenlas frente a ti. Pégalas en lugares donde las veas con frecuencia. Ponlas en tu protector de pantalla. Escríbelas en pequeñas tarjetas que puedas llevar contigo en tu cartera para revisarlas en cualquier momento que tengas.

Las preguntas que te haces le dan “foco” a tu enfoque—mueven el telescopio de tu mente consciente de un punto a otro en tu espacio de realidad.

Si te encuentras sintiéndote mal, es porque tu enfoque se está yendo en la dirección inadecuada.

Es momento de retomar el control.

Emplea tus nuevas preguntas, conéctate con lo que te potencia y pon tu renovada pasión en acción.

Soy Paco Morales.

Haz que cada día cuente. Éxitos.

domingo, 1 de noviembre de 2009

EL SIGNIFICADO REAL DE LOS OBSTÁCULOS.



Todos los tenemos. Nadie escapa de ellos.


Toda historia de éxito los contiene. Y las de fracaso, también. Pero en el manejo de éstos es dónde se define la victoria o la derrota.

Hay quienes creen que su existencia significa que no deben seguir. Hay quienes se pierden en el juego y confunden su significado.

Sólo quienes comprenden el propósito de éstos, manifiestan la “alquimia” transformando lo que para la mayoría es una adversidad, en lo que para los que triunfan es una oportunidad.

Obstáculos. Problemas. Desafíos. Retos. Adversidad. Crisis.

¿Por qué? “¿Por qué a mí?”, dicen algunos.

Entender las razones y las causas de que algo se manifieste en tu vida es útil si esa búsqueda se convierte en claridad y cambio. Claridad para marcar mejor tú rumbo y cambio para ser más eficaz en el logro de lo que buscas.

Pero la mayoría de la gente, cuando se pregunta el por qué de sus tribulaciones, se queda atrapada en la culpa. O cuando menos, en la sensación de una autoestima debilitada por la realidad del momento.

Antes que buscar el por qué, es de mayor valor explorar el para qué.

Más que la razón, es una cuestión de propósito. ¿Cuál es el propósito de los obstáculos? ¿Para qué sirven?

Algunos te dirán que es para que abandones el camino. Argumentarán que las barreras son una indicación de que por ahí no es el camino. Los más negativos, dirán que los fracasos son muestra de que no tienes con qué.

Pero, ¿quiénes hablan así?

Los que no han logrado sus sueños. Los que se han quedado atrás. Quienes se han conformado con una pálida versión de lo que una vez creyeron que era posible.

Pregúntale a alguien que está viviendo su vida plenamente. Interroga al que ha triunfado. Pide consejo al que está del otro lado del fracaso. Explora qué piensa el que exuda plenitud.

Te dirán algo totalmente diferente.

Te entregarán un significado, un entendimiento sobre lo que significa un obstáculo, que es opuesto al de la mayoría.

Y no en vano lo han logrado. No por casualidad son quienes son.

Palabras más, palabras menos, te dirán lo siguiente:

Los obstáculos no están ahí para impedirte lograr lo que quieres. Las barreras aparecen en tu camino para darte el chance de mostrar cuán intensamente quieres lo que deseas.

Si no entiendes esto, al buscar entender el por qué algo sucedió te enredarás en la culpa y se debilitará tu determinación a lograr.

Es cuando comprendes que las barreras, los obstáculos, las adversidades, los desafíos y los problemas no están ahí para frenarte, sino para que decidas qué tanto lo quieres y fortalezcas tu carácter, podrás indagar en las causas con el entusiasmo por encontrar la próxima clave que te permitirá llegar más allá.

Los obstáculos no existen para frenar a quienes realmente están comprometidos con su éxito. Están ahí para detener a todos los demás.

Ante las circunstancias negativas en las que te puedas encontrar, recuerda esto: ellas también pasarán.

Así como ha sido todo en tu vida. Llegará en momento en que no estarán. Son circunstancias. Son eventos. Son etapas y estaciones.

Te toca a ti decidir si tu compromiso con lo que quieres es tan transitorio como el problema del momento, o si es ahora la oportunidad para conectarte con tu fuerza interna y avanzar.

Porque el éxito está lleno de obstáculos, de caídas, de tropiezos y equivocaciones.

Quienes lo conquistan no son perfectos. No son inmunes. Son simplemente seres de carne y hueso que deciden, ante cada nuevo desafío, perseverar. Una y otra vez.

Personas, como tú, que eligen entender que cada obstáculo es una oportunidad para renovar y reforzar su fe, su determinación y su convicción puesta en acción por mejores posibilidades.

¿Cuál es el verdadero significado de tus obstáculos? El que tú decidas.

En ti está relacionarte con lo que te sucede de manera potenciadora. De ti depende aprovechar las circunstancias para definir tu fe y poner tu determinación en acción.

Soy Paco Morales.

Haz que cada día cuente. Éxitos.