domingo, 28 de marzo de 2010

LA CONQUISTA DESDE EL AMOR. Fragmentos de mi próximo libro.


"El amor es el verdadero hogar en el que se puede descansar y donde sentirnos verdaderamente lo que somos" H. Nouwen.


Este título, para muchos, sonará un poco a cursileria de quinceañera, para otros, sólo a una expresión bonita y para muchos no significará nada. Encierra una de las aventuras más difíciles en los tiempos que corren, pero a la vez resuena a algo atrayente que no deja de tener su complicación.

Hablar de conquistar, hoy en día, es hablar de derrotas, si uno gana otro es el que tiene que perder. Aquí conquistar es llegar a aquello que ya está y darle un sentido nuevo. Muchas veces sin cambiar nada. Sin derrotas ni pérdidas, por lo menos al modo como el mundo nos las plantea.

Hoy en día para toda conquista se necesitan armas, pistolas, tanques, portaaviones, un ejército bien repleto, aviones de combate, etc. y sobre todo una buena estrategia. Para la conquista que aquí se propone solo se necesita un arma, el amor. La Conquista desde el Amor. ¿Quién ha dicho que no se puede conquistar desde el amor? ¿Quién dice que esto es una quimera infantil sólo apta para quinceañeras?

Para todos aquellos que piensen que esto es algo desvirtuado para los tiempos que corren va esta pregunta: ¿Qué es lo que tanta gente busca detrás de todo lo que hace? Pienso que a poco que nos pongamos a pensar, podemos descubrir que hay una búsqueda de lo que nos puede colmar, llenar esos vacios exteriores e interiores que toda vida humana tiene.

Corremos en busca de algo que no hemos encontrado, que no tenemos. Por eso nos admiran tanto esas vidas que son vividas desde lo que muchos buscan, que se mueven con lo encontrado, que ya no corren detrás de nada, sino que lo hacen con lo encontrado en la mano. ¿Quién no aspira a moverse libremente con la confianza plena que da el estar en el hogar?

Por eso me atrevería a afirmar que muchos de nuestros problemas radican en esto: en no saber que lugar ocupa uno en la marabunta de esta gigantesca existencia que se nos pone delante y en la que tenemos que vivir. Y esto ¿Por qué? Porque no hemos encontrado el lugar en el cual no seamos mirados por lo que tenemos, sino por lo que verdaderamente somos.

¿Quién no aspirará ,entonces, a la búsqueda de este lugar? He aquí la verdadera Conquista.

Encabezaba este ensayo con una frase de H. Nouwen: “el amor es el verdadero hogar en el que se puede descansar y en donde podemos sentirnos verdaderamente lo que somos”. Es mucho lo que me gustaría decir y sin embargo es poco lo que hay que mostrar. ¿Cuántas vidas no han cambiado a raíz de un acontecimiento a veces inesperado, ocurrido en sus vidas? Ya sea la muerte inesperada de un familiar o un amigo, un accidente en la carretera, la aparición de un “amor” en nuestras vidas, el nacimiento de un bebé, o cualquier otro acontecimiento que ha marcado profundamente el curso de nuestras vidas.


De lo que quiero hablar es que la Conquista tiene dos vertientes, la primera es la conquista de ti mismo y desde ti mismo, y una segunda, el ser conquistador de muchos con la única arma del amor.

Cuando el amor aparece en nuestras vidas, claramente no te hablo de ese amor desvirtuado y sucio que nos presenta el mundo y que además nos quiere hacer creer que ese es el verdadero y buen amor, sino la presencia del Amor, ese Amor que no hace diferencias, que no juzga ni se fija en lo que tienes sino en lo que eres de verdad, que valora ante todo tu YO más profundo, cuando éste aparece, es cuando verdaderamente podemos empezar la Conquista.

Podemos ofrecer muchas cosas, pero te darás cuenta que ante todo, lo que necesitas y necesitan muchos otros, es precisamente lo que todos vamos buscando: un lugar con calor de hogar. No hay mayor cosa en este mundo que el sentirse querido, tal y como uno es, sin importar pueblo, apellido ni color de piel, talentos, virtudes, éxitos, fracasos, riqueza o pobreza, sentirse mirado y amado por lo que tú eres. Sentir verdaderamente ese “tu eres mío”, ese “ya no te llamo siervo sino amigo” evangélicos; el amor es capaz de entregar lo más valorado, querido y apreciado de uno mismo en servicio a los demás. Un amor que tiene tu presencia siempre, a pesar de los pesares.

Sentirnos queridos es sentirnos valorados “hay alguien ahí fuera al que le importo y me espera”. El sentirnos queridos y el poder querer son dos facetas de una misma moneda, son los dos filos de una espada.

Ahora bien, ¿Dónde estamos buscando todo esto?

Hoy en día se habla mucho de fracasos amorosos, de desilusiones sentimentales, de relaciones rotas e inestables, de amores fugaces que van y vienen. ¿Quién no ha tenido alguna experiencia de estas? ¿Quién no ha visto derrumbarse en su vida aquello que parecía tan estable y duradero?


La experiencia humana es muy sabia y las criaturas somos limitadas, por tanto, todo lo que podamos hacer, dar y entregar será en cierta forma también limitado. Seguramente no es esto lo que vas buscando. Para que un gran edificio se sostenga en pie hacen falta buenos y sólidos cimientos.

Por eso, ¿Dónde has puesto tus cimientos? ¿Cuáles son esos cimientos que verdaderamente sostendrán tu vida? ¿Dónde están? He aquí la clave del asunto que tenemos entre manos y a donde quería llegar.

“Escuchar dentro de ti la voz interior del amor, somos amados y hemos sido amados íntimamente mucho antes que nuestros padres, profesores, esposos, hijos, amigos nos hayan amado o herido. Es la auténtica verdad de nuestra vida. Es la verdad que yo quiero que busques para ti. Es la verdad dicha por la voz que proclama :”Eres mi amado”. Por tanto ser amado expresa la verdad más profunda de nuestra existencia, y desde donde de verdad podemos cimentarla”

He aquí el cimiento sólido de nuestras vidas y desde donde podemos empezar a Construir.
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domingo, 21 de marzo de 2010

¿POR QUÉ? ¿PARA QUÉ?


¿Por qué? ¿Para qué?


Son dos preguntas similares en forma—apenas una “a” las diferencia. Sin embargo, disparan procesos mentales muy diferentes, ya que apuntan en direcciones temporales opuestas.

La pregunta por el “por qué” lleva tu mente hacia atrás, a la historia o los antecedentes. Es una pregunta que tiende a ponerte en un espacio racional por encontrar las causas o antecedentes de algo.

¿Por qué tú estás vivo? Y tu mente empieza: porque hace muchos años papá y mamá, una noche (o quien sabe si hasta fue de día la cosa), hicieron el amor y…

¿Por qué estás vivo? Porque no te has suicidado. Porque tu cuerpo está bien. Porque tienes buena salud. Porque no te ha llegado la hora.

El “por qué” te lleva por una camino de justificaciones, sean históricas o condicionales, que concluyen en el fenómeno por el que estás preguntando. En otras palabras, el “por qué” busca lo que precede y por tanto produce como consecuencia la condición en cuestión.

Ahora exploremos la otra pregunta. “Para qué” genera un proceso de pensamiento totalmente diferente. Uno que apunta a futuro. Uno que en vez de buscar encontrar justificaciones, despierta la creación de significados.

¿Para qué estás vivo? Tú decides: para amar, para crecer, para aprender, para dar, para triunfar, para evolucionar, para disfrutar.

La respuesta al “por qué” apunta a las causas, muchas veces externas, que te traen a este momento. “Para qué” te pone en un espacio creativo que espera por un propósito, una razón de ser.

¿Por qué vas a trabajar? Porque tienes que producir dinero para comer. Porque no te puedes dar el lujo de quedarte sin trabajo. Incluso puedes decir que lo haces porque te gusta.

Ahora ¿para qué vas a trabajar? Para aprender, dar lo mejor de ti, contribuir con otros, llenar de significado tu vida, lograr tus metas, vivir lo que te apasiona.

El “por qué” es fácil de responder. Basta con mirar atrás y encontrar las causas o justificaciones. El “por qué” puede carecer de significado y de emoción.

El “para qué” requiere de tu creatividad y de la deliberada asignación de un significado a lo que haces.

El “por qué” satisface tu mente. El “para qué” llena tu corazón.

En el “por qué” hay claridad. En el “para qué” hay fuerza.

En el “por qué” hay entendimiento. En el “para qué” está la pasión.

¿Te has preguntado últimamente “para qué” estás haciendo lo que estás haciendo?

¿Has decidido para qué quieres lo que quieres?

Propósito. Significado. Posibilidades. De eso es que se alimenta tu entusiasmo y tu pasión por vivir. Quizá es momento de explorar con más detenimiento el “para qué” de tu vida, tu trabajo, tus relaciones, tus acciones. Quizá es momento de soltar aquellas cosas a las que no le encuentres sentido. Quizá es momento preñar de propósito—y pasión y entusiasmo—tu cotidianidad.

¿Para qué? Tú decides. Tú lo inventas. Tú lo vives. Porque esa quizá es la mayor responsabilidad de todas: darle a tu vida un significado que llene tu existencia.

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miércoles, 17 de marzo de 2010

¿QUÉ MARCA LA DIFERENCIA?


Después de mi regreso por la Gira que he estado haciendo en México, retomo los articulos del Boletín, después de dos semanas de ausencia.

Vamos a continuar con el tema de la Actitud, ya que como dice un colega mio, "echarle ganas, no es suficiente", se necesita  algo más que eso.

¿Qué marca la diferencia?

Puente, descanso, vacaciones, comidas, cenas, cava, risas, encuentros, propósitos, familia, zambomba, navidad, buenos deseos…y todo ello concentrado en un solo mes, cuantas sensaciones se viven y experimentan en 31 días y lo rápido que pasan.

Y esa es la cuestión, como concentramos todo, en tan poco tiempo.

¿Como saborear y disfrutar de cada uno de esos momentos?

1º No resistas y aceptaNo olvides que los cambios son hechos. Si aceptas recuperas el poder.
“Si los demás abandonan el árbol en el camino tú puedes decidir quedarte”

2º No te resignes y aprovecha
Acepta tus posibilidades y comparte tus limitaciones. Aprovecha lo que depende de ti y tú si puedes controlar, aquello por lo que sí tienes injerencia.
“Solo no mueves el árbol, con otros es posible que muevas el bosque”

3º No evadas y asume
¿Qué de lo que sucede y te afecta, tiene que ver contigo? No apuntes hacia fuera buscando culpables. La forma en la que tu contribuyes en lo que sucede aporta la oportunidad de cambiar las cosas.
“Pones tus fuerzas en mover el árbol y contagias que otros lo muevan contigo”

4º No desees y comprométete
Desear algo mejor es necesario, sin embargo no es suficiente, si acompañas al deseo con el compromiso el resultado tiene más probabilidades de garantía de éxito. ¿A que simples cambios te comprometes en tu día a día para lograr lo que buscas?
“Deseas quitar el árbol del camino, aunque llueve, no tengas energía y sabes que no puedes, sin embargo te remangas y comienzas con todas tus fuerzas”

5º No te preocupes y ocúpate
Si quieres un antídoto para tus preocupaciones ponte en acción. Muévete hacia lo que quieres. Si no depende de ti, puedes decidir soltarlas o puedes ponerte en acción y hacerte cargo de tus oportunidades.
“Puedes pasar de largo, bordear el obstáculo, o cambiar tu dirección, sin embargo el árbol seguirá cruzado en tu camino”

6º No te olvides de lo que tienes y agradece
Si las cosas suceden rápido y sin control es normal que pierdas la perspectiva.  La gratitud es un excelente antídoto ante la desesperanza. Agradecer te permite seguir enfocado en continuar avanzando en tu éxito.
“Si miras a tu derecha y a tu izquierda, verás que hay más gente a tu lado empujando el árbol, y no estás solo”

7º No desconfíes y confía
Tu eliges creer que tus problemas son más grandes que tu o que tu eres más grande que ellos. Confiar o no confiar, es decisión tuya.
“Puedes moverlo o no puedes”

8º Ves la vida en negativo o apuestas a ganar
Como dice Henry “Si crees que puedes, o crees que no puedes, estás en lo
cierto”

Si aceptas la realidad, identificas lo que puedes aprovechar, asumes tu responsabilidad, te comprometes a la acción, te ocupas de lo que es posible, conectado con la gratitud, confías y apuestas a ganar, marcas la
diferencia……con tu ACTITUD.

Soy Paco Morales.
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